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23 de noviembre

Bienvenido Bob #6

A las 19.30 hs.

“Bienvenido Bob” es un ciclo donde los autores invitados leen textos propios y conversan sobre la construcción de las historias, su relación con la escritura y su forma de trabajo.

Leen: Valentina Vidal, Emiliano Kaczca, Mauricio Koch, Manuel Tacconi, Vivian Dragna, Pablo Delgado.

Coordinan Mauricio: Koch y Pablo Delgado.

 

 

Desierto y nación. II estados

de Guillermo korn y Matías Farías

(Caterva, 2018)
por Javier Trimboli

¿Cómo decirlo? La alegría que nos trae la escritura y el pensamiento de los compañeros y amigos; quizás siempre sea así, aunque hoy más que nunca. A lo que se suma algo más, en este caso, por quiénes son ellos, uno y otro, de Guillermo Korn y Matías Farías. Quienes son en esta malla más o menos desordenada de afectos, sensibilidades y pensamiento en la que tan gustosamente estamos inscriptos. 

Alegría que es por la inteligencia que ponen en acto, en el papel, y por la voluntad, el tesón. Porque escribir, cuando no hay CONICET mediante, obliga a una cosas y a otra. Al menos conlleva ese riesgo.  

También porque en esta rotación de escrituras que como una bola pasa de amigas y amigos, de compañeras y compañeros, se abre la posibilidad, se permite que los demás tomemos un respiro, descansemos, sabiendo que están ellas o ellos, hasta que repongamos fuerzas.

En el prólogo cita Verónica Stedile Luna a Benjamin que decía que “colocar a Baudelaire junto a Blanqui significa salvarlo”. Para empezar a calibrar lo que significa colocar a Mansilla junto a Martí.

No sé por qué, pero esta vez no se me ocurre que Martí alcance para salvar a Mansilla, ni tampoco al revés. Como si ninguno necesitara, al menos por una vez insisto, de tal cosa. Ellos dos y nosotros, todos jugados…

Pero si no se trata de salvación, lo que sí de inmediato se advierte es que el montaje, porque de eso se trata este libro, ésa es su forma, añade algo nuevo, impensado. La pregunta que también se hace Verónica en el prólogo, qué más, qué de nuevo se puede escribir sobre Mansilla y Martí, el libro la empieza a responder por acá.  

Ver a uno con la sombra del otro encima, hace que ni Martí ni Mansilla sean los mismos. Para que no se nos diga que pecamos de exagerados, por lo pronto mientras dure el rato que leamos el libro y, entonces, cada vez que volvamos a abrirlo que, sospecho, serán muchas porque es de mucha utilidad.

Dije montaje y, más allá de la propuesta de la editorial, de Caterva, que se percibe, es probable que la impresión esta se nos imponga sobre todo a los lectores. Porque ni un ensayo ni otro hacen alardes al respecto.

Como todo montaje, obvio, las piezas con las que se trabaja no son iguales. Y la diferenciaui no sólo está entre Martí y Mansilla. Guillermo Korn es un orfebre, trabaja con la delicadeza del que quiere echar a funcionar un mecanismo de alta complejidad, con guantes, como Rififí. Traza delicadísimas relaciones, a través de por momentos imperceptibles pases de magia. No desactiva bombas ni tampoco las pone, porque escribe fundamentalmente de lo que ama, y eso le otorga a lo que toca mayor encanto aún.

En contrapunto, Matías Farías, arriesgo, persigue el sentido de una escritura y de una vida también. Aunque fenomenalmente atento a las vetas más tenues y contradictorias del texto, lo suyo parece un travelling, no un plano detalle. Va de una punta a la otra, con paso seguro, incluso con la demora necesaria, pero sin cortes. Su proeza es ésa.

Si no se sacan chispas Mansilla y Martí, más o menos. Lo que hace que esta convivencia bajo una misma tapa, bajo un mismo título, inquiete. Y sus escrituras ni siquiera están a 180 grados una de otra, lo que de alguna manera les daría un equilibrio, una forma definida. Mansilla, se sabe, es coloquialidad y en ella hay lugar para el disparate, para la sorpresa. Martí cultiva el artificio, sobrepuja lo que se vuelve imposible imaginar liso. Muchas, muchísimas de sus oraciones trastocan la sintaxis usual. Y aunque no se complace con el lenguaje teórico es riguroso en la imaginación.

A partir de aquí, a partir de la escritura, las distancias son muchas. Imposible imaginarlo a Martí matando paraguayos, ni encadenado iría. Como también es imposible imaginar a Mansilla teniendo vida errante pero no de viajero acomodado, “excursionista del planeta”, sino de exilio en exilio, de conjurado.

Un poco más de lo mucho que los aleja: nada parecido a una búsqueda y una afirmación como la del proyecto Nuestra América hay en Mansilla. Que es porteño, que a lo sumo se deja atrapar una y otra vez -guerra y oro- por Paraguay y sus límites imprecisos y saqueados. Y, claro,  por París… Nuestra América, además y sobre todo, es un sujeto y un proyecto. Y Mansilla sólo de a ratos abre fisuras, quiebra el entre nous.

Sin embargo, ¿sin embargo?, entre un ensayo y otro se dibuja una zona común, entre Mansilla y Martí, que por lo menos yo no había visto antes con tanta nitidez. La prenda de unión, no muy entera, tironeada, es Sarmiento. Quiero decir, se lee en este libro, los cuestionamientos que el caso de Mansilla son a la obra entera, a la persona pero, señala Guillermo Korn, con argumentos de clase que, de alguna manera descalifican al pobre de provincias; en Martí alcanza definición concentrada cuando en Nuestra América descarta la tensión entre civilización y barbarie que sólo es entre falsa erudición y naturaleza. Pero, por supuesto, Una excursión a los indios ranqueles tiene tal vez como uno de sus basamentos fundamentales la crítica a esa idea de civilización y la noción misma de barbarie que etiqueta a gauchos e indios.

.La modernidad, la civilización, y sus males, que no son efectos indeseados sino que están inexorablemente ligados a su despliegue. Cómo sofrenarlos, ponerles coto. Y la pregunta es por los indios, por los paraguayos, por los negros, por Paraguay, por América… No tanto por los obreros, por los pobres sí…

Zona común que Martí atraviesa casi sin recaídas y con amor, romanticismo y/o populismo. Y Mansilla displicente, nunca sin dobleces, incluso episódicamente, como ramalazos que se van y siempre vuelven.

Añadamos que en ambos pensar es también, sino sobre todo, una estética. Y aquí el populista Martí se pone más intrincado que el distinguido Mansilla que luce como un populista.

Ambos también, así se los ve en estos escritos en montaje, no se rinden, no se dejan caer ante sus diagnósticos más terribles. En Mansilla, la sospecha que no hay forma de detener a la forma más cruenta de la civilización que ni siquiera clemencia tenga del vencido. En Martí, en El poema del Niágara, que sólo queda la nostalgia de la hazaña porque la medianía de la época hace de lo que eran glorias, crímenes.

Es así, pero en Mansilla no hay mayores desgarros, la clase lo salva.

Rarísimo, así y todo, que los indios (y el negro) de Mansilla sean más ciertos, tengan más carne y hueso que los de Martí, mientras que Martí los ama y Mansilla sólo de a ratos quiere tenderles la mano, a los indios.

Los indios (y los negros) de Martí parecen inmóviles, quietos, estancados, apenar merodean. Los de Mansilla son otra cosa.

No hace falta que estos escritos hablen del presente, como efectivamente lo hacen en algunas páginas o breves pasajes, para que sean contemporáneos (intempestivos), políticos.

Martí y Mansilla no son los mismos a partir de este montaje. Pero Mansilla y Martí tampoco son lo mismo después de lo que vivimos en Argentina y en América Latina en las últimas décadas. A contrapelo les pasan el cepillo en este libro Guillermo y Matías, de adelante para atrás, con los nervios de hoy más o menos en caja. O de punta.

Definición de historia de las ideas de Beatriz Sarlo. Esto no es historia de las ideas, es otra cosa.

Mansilla y Martí intempestivamente contemporáneos.

Y sin forzar de más encontramos sus compañias.

Verónica Stedile Luna y el momento reaccionario de Martí. Ni qué decir los de Mansilla. Añadamos nuestros momentos reaccionarios, quiero decir, ya no socialistas. O, como Martí, que reivindica de Marx su posición a favor de los pobres pero no su incitación al odio. M

Nuestro momentos reaccionarios, porque nada de lo humano por una vez nos fue ajeno, hace posible que los entendamos.

En este sentido, Martí está mucho más cerca nuestro que de Paco Urondo, porque carece de una meta segura, de un cielo incuestionable, porque quiere evitar en lo posible la sangre…

Porque su movimiento, no obstante, es el de todo revolucionario que no sea de monumento o de manual. Entre la tentación del repliegue y el dar la vida. Le cabe a Urondo, a Walsh y a tantos más.

Como señala GK, enristrado con Hernández y con Bialet Massé, Mansilla. Claro, también con Martí.

Una tradición otra. Todos parecen peronistas.

Muy contento con esto de los amigos, hoy también mañana con lo de las amigas. Lástima que no tenemos Partido.

………………………

Además por todo lo que tiene de empresa colectiva. GK y MF, pero Caterva, también Caburé.

 

16 de noviembre

Veladas literarias

A las 19 hs.

El objetivo del ciclo #LasVeladasLiterarias es reunir a escritoras, especialistas y público a fin de reflexionar, leer, discutir y/o polemizar sobre problemáticas inherentes al quehacer literario, así como también difundir las propias producciones individuales de cada una de las panelistas. Conscientes de la fuerte impronta patriarcal que articula el canon actual de la literatura argentina (y de la literatura en general), estos encuentros están motorizados por la necesidad de poner en valor la literatura escrita por mujeres a lo largo de dos siglos y hacer dialogar ese rico acervo con las producciones del presente, creando vasos comunicantes.

Participan del próximo encuentro: María Teresa Andruetto, Violeta Canggianelli, María Rosa Lojo y María Gabriela Mizraje.

Idea y coordinación: Jimena Néspolo y Ana Ojeda

— PREVENTA —

— HASTA EL 30 DE NOVIEMBRE —

El ojo mocho 7

Primavera – Verano 2018/19

 –
 Alejandro Boverio, Darío Capelli y Matías Rodeiro (editores)

Grupo editor: “Biología del fascismo”

Diálogos

-Historia muy recitente -lo que vivimos hasta antes de ayer-. Conversación con Javier Trímboli

-Guadalupe Lucero, “La sublunaridad a propósito de Sublunar de Javier Trímboli”

Presentes

-María Pia López, “ANTE LA LEY. Notas al pie de la discusión pública sobre legalización del aborto”

-Alejandro Kaufman, “Sobre responsabilidad y precariedad en los días que corren”

-Alejandro Boverio, “El cinismo como forma de gobierno”

-Darío Capelli, “Corrosión de la lengua y reconstrucción del carácter nacional”

-Juan José Olivera, La olla popular, del “crisol de razas” al “gatillo fácil” (y los punzones)

-Horacio González, “¿Puede una novela definir una época? (sobre El traductor de Benesdra)”

“El paraíso agraviado (acerca de Zama)”

-Cuadernos Relámpagos / Negra Mala Testa: “Apología de la negrada”; “Populismo”; “Democracia”; “Revolución” (Sebastián Russo/ Lucas Saporosi/ Yamil Wolluschek; Natalia Torrado; Santiago Asorey, Adrian Dubinsky y Diego Litvinoff; Ernesto Laclau; Mariano Molina y Guillermo Korn; Diego Tatián; Eduardo Rinesi; Negra Mala Testa; Horacio González; Julia Pascolini

Bajo amenaza: la educación pública

-Daiana Ant, Edgardo Maggi, Lucía Santiago y Natalia Stoppani, “La educación en época de cambio: incertidumbre, trascendencia y refundación”

-Anita F., “La destrucción líquida de las políticas educativas / Todo está escrito en arena”

– Carla Wainsztok, “Futuro pretérito. Necro logos”

-Matías Rodeiro, “Recuperar autonomía”

-Eduardo Rinesi, “Dieciocho”

-Pablo Potenza, “Hernán Vanoli: aventuras académicas (acerca de Cataratas)

-Diego Caramés, Gabriel D’Iorio, Matías Farías, “Jorge Dotti. Ilustración y soberanía en la filosofía argentina”

La clave barroca

-Alejandro Boverio, “La comprensión barroca de la filosofía”

-Ángel Octavio Álvarez Solís, “Metacrítica de la razón barrosa”

-Rodrigo Karmy Bolton, “La Hispanidad olvidada. En torno a La república de la melancolía. Política y subjetividad de Ángel Octavio Álvarez Solís”

-Matías Rodeiro, “¿Historicidad, barroco y lo nacional-popular americano?”

-Shirly Catz, “El barroco y la transmisión del secreto”

-Gerardo Oviedo, “¿Barroco vivido? Una experiencia en la Sala El Bosco, Museo del Prado (Madrid, 2017)”

-Juan José Burzi, “La muerte de la Virgen y San Jerónimo”

-Cecilia Abdo Férez, “Traducir (presentación de Traducciones malditas: la experiencia de la imagen en Marx, Merlau-Ponty y Foucault, de Horacio González, Buenos Aires, Colihue, 2017)”

144 pág. DISPONIBLE EN DICIEMBRE
 $300 – $250 (precio preventa)

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Cuestión de Práctica (en teoría) 

Sobre Teoría y práctica de Francisco Bitar

Tusquets 2018
Por Manuel Crespo

Dos de los cuatro cuentos que componen Teoría y práctica, “Para Elisa” y “Siempre hay explosiones a lo lejos”, se construyen desde la metaliteratura. Lo que se despliega frente a nuestros ojos —nos dice quien narra— es un relato y las personas que lo pueblan son en realidad personajes, roles que las primeras páginas muestran desnudos y que el cuento deberá dotar de individualidad y espesor.

Se trata de una estrategia que a estas alturas no va a ganar puntos por originalidad (Borges, Calvino y varios otros la perfeccionaron hace décadas), pero que termina jugando a favor de las tramas, ubicándolas en una zona diferente a la que hubieran ocupado si el método hubiera sido más evidente o directo. Al fin y al cabo, no son cuentos fantásticos, sino enfáticamente realistas, urdidos a partir de anécdotas e intimidades menores. Si Bitar no los hubiera dislocado desde la forma, quizás sólo estaríamos ante la presencia de otro producto del muy trajinado realismo sucio.

El título del libro es prueba suficiente de que el autor santafecino escribe pensando en los dos sectores de la experiencia literaria. Le importan tanto los hechos como el armazón invisible que los aglutina. Las historias que contiene Teoría y práctica son esquemas robustecidos por una vecindad de temáticas más o menos comunes: el desamor, la imposibilidad de soltar el pasado, la búsqueda de significado en un paisaje urbano que no hace otra cosa que aturdir.

En ese sentido, los otros dos relatos corren al mismo ritmo de los ya mencionados. “La fuerza que lanzará la flecha hacia adelante” quizás sea el relato más patético del conjunto (o más cargado de patetismo, para evitar las malas interpretaciones), mientras que “El próximo nivel” labra una inquietud casi apocalíptica alrededor de una anodina historia de infidelidad.

Hay en todos los cuentos, además de una persecución formal, una cohesión estilística. Bitar escribe prosa como si escribiera poesía: con párrafos breves y medidos, con oraciones cortas y lúcidas que a veces dan la apariencia de fragilidad y otras veces se imprimen en la página como sentencias. Será que eso también es parte del juego entre teoría y práctica, un hábito más de esa línea de frontera donde el observar y el hacer son posibilidades intercambiables, dos caras de lo mismo.

 

 

Sale Papusa #8

Cartas. Los libros como voluminosas cartas escritas a los amigos. Cartas políticas: Sarmiento, Alberdi y un duelo epistolar. “No matarás” epistolar de Oscar del Barco. Armando Petrucci y la historia milenaria de las cartas. Malvinas y las cartas del 82 de Manuel Puig y Néstor Perlongher, ambos en Brasil: dos modos de encarar la guerra desde lo epistolar. Las cartas extraordinarias de María Negroni. Pizarnik le escribe a la distancia a su analista León Ostrov. Elena Poniatowska le pone voz a las cartas de Diego Rivera. Lo erótico y lo epistolar entre Anaïs Nin y Henry Miller, Paul Eluard y Gala,James Joyce y Nora. “Ser amigo mío es funesto” las cartas entre Stefan Zweig y Joseph Roth. Rilke, Kafka y Cheever y las cartas que quizás nunca quisieron publicar. Pessoa y “todas las cartas de amor son ridículas”. Epistolario amoroso medieval entre Abelardo y Eloísa. Cartas desde la cárcel: Antonio Gramsci educa a su hijo por carta.

Banda de sonido del episodio – Vía Dra. Melómana

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